Una Empresa ideal para trabajar

– Independientemente de los resultados de la compañía la gente es tratada con gran respeto y mucho aprecio.

– Los jefes no se limitan a dar ordenes sino que son facilitadores del trabajo de sus colaboradores.

– La lagartería y la politiquería no tienen espacio en la empresa.

– Se juzga a los empleados principalmente por los resultados de su labor.

– Se invierte significativamente en la capacitación (conocimientos y habilidades) de los empleados de todos los niveles.

– La compañía es impecable en su conducta ciudadana, cumpliendo con todas sus obligaciones y practicando una responsabilidad social con generosidad y sinceridad (no por motivos de imagen o para recibir beneficios tributarios).

– A los jefes les gusta tener colaboradores que cuestionen sus ideas, que enriquezcan los debates con sus propias ideas, no simplemente ejecutores de sus instrucciones.

– Los empleados sienten que pertenecen a un proyecto económico y social que beneficia a la comunidad, que tiene productos y servicios de los cuales sentirse orgulloso.

– La burocracia es mínima apenas lo absolutamente indispensable.

– Cada cual hace su trabajo lo mejor posible, sin entrometerse en los asuntos que no le corresponden.

– Los jefes comunican las buenas y las malas noticias con frecuencia, claridad y profundidad.

– Se cumplen las dos reglas de oro de los salarios: que sean competitivos externamente, y equitativos internamente.

– Los chismes no hacen parte de la cultura organizacional.

– Los procesos se diseñan para hacer más fluido el trabajo de la gente, no para entorpecerlo.

– Las funciones de apoyo (Finanzas, Jurídica, Administración, Recursos Humanos, Logística, Sistemas, etc.) se limitan a cumplir lo mejor posible su papel de apoyo a las unidades de negocio, no se convierten en dolores de cabeza para los que están al frente de los negocios.

– Hay constante retroalimentación (franca y con buenos argumentos) a todos los empleados sobre su desempeño.

– Es siempre bienvenida la creatividad de todos, existe mente abierta para hacer cambios, para innovar.

– Se mide con regularidad el clima organizacional, para detectar fallas y debilidades que se proceden a corregir de inmediato.

– Se valoran las diversas personalidades de los individuos, no se trata de obligar a la gente a que tenga una ‘personalidad corporativa’.

– Los trabajadores se sienten más como socios que como meros asalariados.

– La remuneración variable es parte importante y creciente de los ingresos de los empleados, en el mayor número de cargos posible.

– La empresa y los jefes son flexibles y solidarios ante las emergencias personales.

– Los errores (obviamente sin exagerar) son tratados como experiencias que enseñan y no como motivo para castigo.

– El proceso de inducción a la empresa, o a un nuevo cargo dentro de la compañía, se hace con sumo cuidado y abundante tiempo, para que la persona se integre sin dificultad.

– No existe discriminación alguna (de edad, género, condición económica o raza) en la selección y promoción de la gente.

– Los jefes son los gerentes de recursos humanos de su equipo, no delegan esa labor clave en un departamento de Personal (que sirve de apoyo, pero que no debe suplantar al jefe).

– Los más destacados recién egresados de las universidades quieren engancharse para hacer ahí una larga carrera.

– El paso por la empresa se convierte en una gran fortaleza de la hoja de vida.

– Se nota, a diario, a través de diversas manifestaciones, que de verdad el recurso humano es el recurso más importante de la empresa. Así lo sienten, con satisfacción, todo sus empleados.

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