Empresas de transporte inteligentes

EMPRESAS  DE TRANSPORTE INTELIGENTES

 

 

Por Ing. MSc. Edgar G. Correa Perea

Director General www.gerenciaintegral.net

Correa.edgar@gmail.com

“Acusar a los demás de los propios infortunios,

es un signo de mala educación.

Acusarse a uno mismo demuestra que la educación ha comenzado.

No acusarse a uno mismo ni acusar a los demás, demuestra

que la educación ha sido completada”.

Epícteto.

 

¿Qué es una empresa inteligente?

 

Desde finales del siglo pasado, hemos venido observando que en cualquier libro o revista especializada, estudio o artículo sobre la situación competitiva de las empresas, los  retos que tienen que afrontar tienen que ver con: una situación de regulación traumática,  de cambio continuo, de globalización o, de mayor competitividad. Se plantea la necesidad de cambios continuos, de permanentes adaptaciones a entornos en permanentes estado de desequilibrio.

También el concepto de estrategia empresarial ha evolucionado debido a las incertidumbres de la tecnología, de la innovación, de los mercados, etc. Dentro de este marco de referencia, adquiere más importancia el análisis de los recursos de la empresa; los que posee, los que debería adquirir para mejorar su posición en el mercado, las medidas y acciones que tiene que tomar para sostener y mejorar dichos recursos que por otra parte tienden a deterioro y al desgaste.

Las investigaciones y estudios empíricos demuestran que los recursos más diferenciadores, son el conocimiento y el capital humano.  Existen ya ejemplos de empresas de transporte que incorporan a sus balances la valoración de estos dos factores y los analistas bursátiles observan atentamente este nuevo fenómeno como hace ya algunos años incluyeron la valoración de sus marcas.

La empresa inteligente crea y recrea continuamente su futuro, asume que el aprendizaje es una actividad continua y creativa de sus componentes humanos, y se transforma continuamente como respuesta a las necesidades de los individuos que la componen y también de las empresas, organizaciones e individuos con las que se relaciona (clientes, proveedores, grupos sociales, etc.).

Cuando una empresa decide abordar este proceso experimenta un cambio cualitativo. Para  diseñar y ejecutar ese modelo de estrategia emergente se necesita crear o modificar la visión de la empresa y, por lo tanto su misión, ser sensible para captar los cambios y cómo éstos afectan a la empresa,  preveer además las posibilidades de acción; y todo ello relacionado con la medida en que desarrollamos, mantenemos y utilizamos nuestras capacidades humanas fundamentales.

 

 

 

Las empresas de transporte colombianas deberían revelarse ante la pasividad y el sueño profundo de la regulación obsoleta, y antes que esperar nuevos decretos reglamentarios, se dediquen a agregar valor que supere ampliamente las mínimas exigencias regulatorias, para convertirse proactivamente en empresas inteligentes, competitivas y rentables, sin la intervención del Estado; en eso consiste la autorregulación.

 

Proceso de transformación

 

Para iniciar el proceso de transformación  se sugieren cinco pasos:

 

  1. La normativa interna de la empresa,  debe comprometerla a desarrollar, mantener, facilitar y emplear las capacidades humanas esenciales de todos aquellos vinculados a la empresa, hasta donde sea posible.
  2. Por medio de la formación y de la educación por competencias, debe ampliar las capacidades humanas esenciales que incluye las habilidades, conocimientos, comprensión y actitudes para entender las necesidades de los demás y poder trabajar en red con ellos.
  3. Utilizando la formación y el desarrollo, debe formar un todo con todos los recursos citados para que se conviertan en competencias útiles para la empresa y para el mercado.
  4. Desarrollar investigaciones en profundidad para poder poner en práctica todo lo anterior de forma más humana y rentable.
  5. Lograda la transformación, no harán falta normativas internas ni regulación Estatal porque al comprender en su totalidad sus principios, su sentido y esencia, se interiorizan los comportamientos y, por consiguiente, el capital humano ejecuta la estrategia y desarrolla la empresa en condiciones de productividad y crecimiento permanente.

 

Según Peter Senge, una empresa inteligente es aquella que esta organizada de forma consistente con la naturaleza humana; indica que deben desarrollarse cinco tipos de competencias:

  1. Calidad de juicio, que permite la visión a largo plazo;  ver el todo y no las partes.
  2. Investigación personal y del entorno,  que es la competencia útil  para clarificar y profundizar en la visión personal y comprender su interrelación con la visión de la empresa y el entorno.
  3. Gestionar los modelos y patrones mentales. Aflorar nuestras visiones internas y del mundo, exponer nuestro pensamiento y estar abierto al de los demás.
  4. Armonizar las visiones personales. Es la capacidad de liderazgo para construir una visión compartida por toda la empresa.
  5. Aprendizaje en equipo. Los equipos inteligentes están formados por personas inteligentes. El trabajo en equipo, no obstante, no puede ni debe aplastar al individuo.

 

Las empresas deben realizar por iniciativa propia sus procesos de cambio para ser más útiles a la sociedad, generar riqueza para todos los actores involucrados en la operación transportadora, mejorando la calidad de sus servicios, y contribuir entonces a la mejora de la calidad de vida de todos los colombianos.

 

 

 

 

 

 

 

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